Aún recuerdo el día en que comenzó mi nueva vida, cuando fui a vivir con Carmen, al sitio que ahora es mi hogar.
Era un día lluvioso y Laura me acompañó a la casa. Le contó a Carmen todo lo relacionado conmigo, incluso le dijo que no debía comer demasiado porque era muy ansiosa y tenía tendencia a engordar.
Ese último comentario hizo que mi comida fuese escasa pero, por lo demás, mi vida era completa: tenía un lugar cálido donde dormir, comía todos los días y me trataban con cariño. Continuar leyendo «VIDA DE GATOS»

